Estas no son leyendas.
Son fragmentos de lo que fue escrito antes de que la historia se rompiera.
Antes de la Caída, el mundo tenía un solo nombre y un solo pulso. Las rutas unían reinos, la magia obedecía límites y la humanidad no conocía otra forma de existir que no fuera la suya.
Luego, algo cambió.
No llegó como una guerra ni como un castigo divino. No hubo un enemigo al que señalar ni una fecha que pudiera marcarse con certeza. La realidad simplemente dejó de responder como debía.
Estas crónicas recogen lo que sobrevivió a ese quiebre: relatos incompletos, observaciones tardías y verdades reconstruidas a partir de ruinas. No todo fue preservado. No todo fue entendido.
Lo que sigue no pretende explicar el mundo.
Solo dejar constancia de cómo se quebró.
Antes de la Caída
Antes de que el mundo se quebrara, todos eran humanos.
El continente tenía un solo nombre: Nightfall Dominion.
Un mundo fértil, diverso y unido por rutas, saberes y comercio. La magia existía, pero fluía como un río contenido: poderosa, sí, pero estable. Los pueblos crecían según su oficio y su entorno, sin sospechar que aquello que los definía sería también su condena.
Con el paso de los años, algo comenzó a fallar.
La magia dejó de obedecer.
La corrupción de la realidad
El daño no llegó como una guerra ni como una plaga, sino como una distorsión silenciosa.
La realidad empezó a resquebrajarse:
- Animales nacían deformes: sapos con cuatro ojos, criaturas con miembros de más o de menos.
- Árboles cuya corteza parecía piel viva, sangrando una savia negra y espesa.
- Ríos detenidos, aguas inmóviles como vidrio.
- Peces flotando boca arriba, vivos, sin nadar.
- Aves que mutaban en pleno vuelo.
No era enfermedad.
No era castigo.
Era el mundo desafinándose.
Nadie podía detenerlo.
Los Sabios y el Nexo de la Creación
Ante lo inevitable, los Sabios —semidioses del mundo, guardianes del conocimiento antiguo— se reunieron en Auridion, la ciudad capital del continente.
Auridion no era solo una ciudad.
Era el centro de poder mágico del mundo.
Allí convergían las líneas guía de la tierra, los flujos primordiales de la creación, al menos en Nightfall Dominion. Durante generaciones, los Sabios habían leído, observado y contenido esos flujos.
Esta vez, decidieron jugar su última carta.
Tocar el Nexo de la Creación.
Modificarlo.
Hacer un “borrón” mínimo en la realidad.
Corregir solo aquello que ya no fluía correctamente… sin alterar nada más.
Ese fue el plan.
La Caída
Nadie sabe qué salió mal.
No hay registros claros.
No hay crónicas completas.
Los antiguos escribieron solo sensaciones:
Un frío que quemaba.
Un susurro sin palabras.
Una certeza imposible de nombrar.
Y luego… el silencio.
Horas más tarde, ocurrió lo impensable.
El Velo empezó a caminar.
El Andar del Velo
Cuando el Velo se expandió desde Auridion, no destruyó el mundo.
Lo reinterpretó.
Cada pueblo fue transformado según lo que era…
o según lo que ocultaba.
- Los hombres de los bosques, curtidores y cazadores, abrazaron la bestia interior: nacieron los Hombres Lobo.
- Los mineros de las Montañas Carmesí, acostumbrados a la sangre, la profundidad y la noche, se convirtieron en Vampiros.
- Los eruditos del sur, obsesionados con el conocimiento y la muerte, despertaron como Nigromantes.
- Los herreros y guerreros de la Fortaleza del Alba forjaron armas, juramentos y disciplina, convirtiéndose en Cazadores, defensores armados de un equilibrio imposible.
- Médicos, curanderos, botánicos y químicos cruzaron el umbral del vacío y se transformaron en Brujas y Hechiceros, manipuladores de fuerzas inestables.
Los menos afectados fueron los habitantes de las villas nobles.
Ellos solo recibieron fragmentos:
un poco más de fuerza,
algo más de longevidad,
resistencia…
y una fe nueva.
¿Fe en qué?
Nadie lo sabe.
Algunos dicen que en la tierra.
Otros, en los cultivos.
Otros, simplemente en la esperanza.
Pero también heredaron el miedo.
Porque el mundo había cambiado para siempre.
El Velo y la Revelación
Cada mes, como lo habían hecho durante generaciones, las caravanas humanas se preparaban para viajar al centro del continente.
Hasta que alguien los detuvo.
Una bestia.
Un vampiro.
Un nombre: Lazarus.
Él había estado allí.
No escapó del todo.
Y les contó lo que nadie más sabía.
Desde ese día, la verdad fue imposible de ignorar.
El conflicto eterno
Ahora, todas las facciones desean el control de Nightfall Dominion.
Todos quieren entrar al Velo.
Todos creen tener la respuesta.
Cada facción posee su propia versión del ritual final:
uno que salvará el mundo…
o lo destruirá por completo.
Nightfall Dominion no espera un héroe.
Espera una decisión.