Su nombre no aparece en crónicas oficiales.
No se pronuncia en consejo abierto.
Y, aun así, todos lo conocen.
Lazarus fue uno de los primeros en sobrevivir al Andar del Velo sin quedar completo en ninguno de sus extremos. Estuvo en Auridion cuando ocurrió la Caída, pero no escapó del todo: algo del centro se quedó con él… y algo de él se quedó allí.
No es un rey, ni un dios, ni un salvador. Es un testigo.
Un vampiro que recuerda cómo era el mundo antes de romperse.
Dicen que su sangre no obedece las mismas leyes.
Que escucha los susurros del Velo cuando nadie más puede.
Que conoce la verdad detrás del Nexo de la Creación.
Por eso su nombre es prohibido.
Porque Lazarus no promete redención.
Solo una elección final:
cerrar el mundo… o abrirlo para siempre.
